A través de la metodología BIM, podemos analizar y optimizar la eficiencia energética de los edificios y su impacto medioambiental a lo largo de su vida. Pero ¿cómo controlamos la energía incorporada? 

Tan importante como la eficiencia y el consumo energético de un edificio es la energía incorporada en su construcción. De hecho, es la responsable del 35% de la huella de carbono de un edificio.  Al respecto y con el  objetivo de reducir este consumo de energía, nació el  proyecto BioBuild. El proyectó finalizó en mayo y se centró en reducir ese consumo de energía, desde la consecución y procesamiento de los recursos hasta la fabricación y el transporte.

Dentro de este proyecto, de acuerdo con el Servicio de Información en I+D Comunitario (Cordis), se desarrollaron nuevos materiales realizados con biocompuestos cuyo objetivo era reducir a la mitad (con respecto a los materiales más avanzados) la energía incorporada de la fachada, los sistemas de división interna de un edificio y la estructura del soporte,

Este proyecto obtuvo excelentes resultados, que fueron elogiados por los JEC Europe Innovation Awards, en los que BioBuild consiguió el premio al producto más innovador en el sector de la construcción.

Concretamente, hablamos de paneles para fachada, que permiten cambiar los materiales de construcción convencionales por dos planchas de biocompuestos fabricadas mediante un proceso con molde abierto. Estas planchas, realizadas en tejido de lino Biotex e impregnadas de biopoliéster, presentan un aspecto singular: la plancha exterior tiene un recubrimiento que deja visible el tejido natural, mientras que la interior está hecha en blanco.

El equipo del proyecto indica que se pueden elegir diferentes colores para el recubrimiento superficial, según los requisitos que ponga el arquitecto.

De acuerdo con Cordis, entre las dos planchas existe un material que proporciona al panel prestaciones superiores de aislamiento físico y acústico. Los paneles se pueden hacer de diferentes grosores y sirven para edificios comerciales y de viviendas, así como otros productos desarrollados en BioBuild, como por ejemplo sus propuestas de techos suspendidos y divisiones internas.

Ciclo de vida completo

De acuerdo con el equipo del proyecto, los nuevos materiales, creados a partir de biocompuestos, ofrecen mucha más sostenibilidad medioambiental que los otros materiales tradicionales, como los compuestos de fibra de vidrio y carbono. Su vida útil es de 40 años. Los productos de BioBuild se diseñaron con un planteamiento integral «de la cuna a la cuna» en todos los componentes, los cuales se pueden separar fácilmente al fin de su vida útil, pudiendo reutilizarse o reciclarse.

La Unión Europea concedió a BioBuild un presupuesto de 7,5 millones de euros. Aunque ya ha terminado, se han previsto algunas actividades de difusión que se anunciarán en la página web del proyecto.

Desde Onilsa aplaudimos iniciativas tan innovadoras como el Proyecto BioBuild centradas en la incorporación de las nuevas tecnologías para reducir el impacto en el medio ambiente. Así es como nos gusta trabajar.

 

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